Valentín fue una coproducción argentina y española principalmente, dirigida, escrita y también actuada por Alejandro Agresti (actúa como el padre de Valentín). Dice el director que la película es una auto-biografía de su niñez y exactamente por eso, quiso ser el padre, porque conocía su historia y entendía como pensaba.
Por lo tanto, se busca contar la historia a través de los ojos de un niño, es decir, sabemos solo lo que sabe el niño, entendemos y oímos lo mismo que él. Se trata de un chico de unos 7, 8 años que ha sido dejado por su madre y su padre no lo cuida suficiente. Vive con su abuela, que es la única persona que tiene, aunque no sabe si ella es “buena o mala”. La abuela sufre con la ausencia de su marido y siempre se pone a favor del padre, a pesar de no saber exactamente qué le pasó a la madre para que le abandonara al niño. Dice solo que, como era judía, era una mala persona.
El niño no cree en nada de eso y aún tiene esperanza de que vuelva su madre. Mejor dicho, busca en todas las imágenes femeninas que conoce la imagen de una madre: su profesora, la madre de sus amigos, las novias de su padre… Sin embargo, el padre no se da cuenta de la importancia de eso para él y solo piensa en si mismo en todas sus relaciones.
Ser astronauta es su principal sueño, aparte de tener una madre y una familia. Tal vez como una fuga de la realidad que lo machaca y le hace enfrentar la vida como un adulto, aunque sea solo un niño. Valentín, en realidad, es un personaje ambiguo con respecto a eso. Tiene, por todo que le ha pasado, una madurez un poco sorprendente, que nos enseña la película por ejemplo cuanto le pide a Leticia, la novia de su padre, que no le cuente nada de lo que le dijo a su padre, o cuando le habla al médico de su abuela, o entonces cuando se desahoga con Rufo, su vecino pianista. Fue con Rufo también que se dio cuenta de que todo lo que le contara y le enseñara su familia no era una verdad absoluta. Sin embargo, presenta también una inocencia típica de un niño de su edad. Por ejemplo en su reacción cuando va a tener con Leticia, que le devuelve los juguetes que le había regalado.
Aunque muchos lo cuidaran, su abuela, su tío e incluso su padre, nadie lo considera la pieza principal. Por eso, cuando se muere su abuela, se va a vivir con los padres de su mejor amigo. Pero “no ser realmente parte de la familia” no es lo que busca Valentín, y por eso, va a buscar otra solución para “tener una familia”.
por Aline Estefam - C15 Cervantes
domingo, 31 de enero de 2010
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