1. Relaciones Diplomáticas
Las relaciones bilaterales entre Brasil y España han sido siempre muy intensas.
Muy pronto, después de la independencia, España estableció relaciones diplomáticas con Brasil y abrió una Legación residente en Río de Janeiro.
Desde el último tercio del siglo XIX hasta la primera mitad del XX, Brasil fue uno de los destinos preferidos de los emigrantes españoles y se mantuvo como tal, junto con Argentina y Venezuela, cuando casi habían desaparecido las corrientes migratorias a otros países iberoamericanos en los años cincuenta y sesenta del siglo pasado.
Más de quince millones de brasileños son hoy descendientes directos de españoles.
La colonia española en Brasil reúne a 80.000 personas y es la cuarta de América Latina.
Son muy numerosas y frecuentes las visitas institucionales al más alto nivel.
Brasil y España comparten los mismos ideales democráticos y participan en organizaciones internacionales para favorecer la paz y el desarrollo humano, cultural y económico de los pueblos.
En el ámbito político, el Plan de Asociación Estratégica (PAE), firmado el 14 de noviembre de 2003 en Santa Cruz de la Sierra, y la Declaración de Brasilia sobre la Consolidación de la Asociación Estratégica (DB) de 24 de enero de 2005 establecen el marco de nuestras relaciones.
PAE y DB instituyen un diálogo político reforzado que prevé reuniones anuales de jefes de Ejecutivo, comunicación diplomática permanente con consultas anuales a diferentes niveles y sectores prioritarios de cooperación, como educación, ciencia, cultura, defensa, justicia, creación de empleo y desarrollo social.
En el terreno económico, se establecen mecanismos de cooperación, dos grupos de trabajo, tanto en la vertiente de inversiones como comercial, que se reunieron por primera vez al margen de la visita del presidente del Gobierno español a Brasil, en enero de 2005, por segunda vez en mayo de 2006 en Madrid y por último en noviembre de 2007 en Brasilia.
El PAE prevé la constitución de un foro de diálogo de la sociedad civil.
La DB busca consolidar y poner en práctica los objetivos y proyectos descritos en el PAE y recalca la convergencia en tres áreas en particular:
lucha contra la pobreza y el hambre;
contribución a misiones de paz y estabilización con vistas a la promoción de la democracia y el desarrollo social, como es el caso en Haití,
y promoción de forma multilateral de medidas de integración cultural en el mundo, llamando a las naciones a integrarse en torno a una “Alianza de Civilizaciones”.
La Declaración profundiza en el capítulo político institucionalizando encuentros anuales a nivel de secretarios de Exteriores y consultas semestrales a nivel de directores políticos, y presenta un cronograma para desarrollar el PAE. Asimismo, desarrolla en mayor extensión los aspectos de cooperación al desarrollo, mediante la inclusión de un Plan de Ejecución del Programa de Cooperación Brasil-España.
El grado de cumplimiento del PAE es satisfactorio, si bien falta por crear el Foro de Diálogo.
De los acuerdos en negociación, mencionados en el PAE y DB, hay que señalar que el de Lucha contra la Delincuencia aparentemente no plantearía problemas una vez que se ha suprimido la cláusula de aplicación provisional a la que Brasil objetaba.
La versión de acuerdo entre Academias Diplomáticas presentado por Brasil se aleja mucho de las expectativas derivadas de la asociación estratégica.
Muy fructífera ha sido la aplicación del compromiso de apoyo mutuo en candidaturas, pudiéndose afirmar que va conformándose una “costumbre bilateral” que es invocada por ambas partes.
Las acciones de cooperación previstas en el PAE y en la DB se han ido ejecutando a muy buen ritmo, pudiéndose percibir que se abre una ventana especialmente interesante en la cooperación triangular, cada vez más interesante para Brasil, que está poniendo en pie su propio esquema de cooperación al desarrollo.
Notable es también la cooperación educativa, que deberá de incrementarse tras la aprobación en agosto de 2005 de la denominada “Ley del Español”.
En el ámbito económico hay que destacar que España es el tercer inversor extranjero en Brasil (en stock acumulado), país que en América Latina es el segundo destino de nuestras inversiones (detrás de Argentina) y nuestro segundo socio comercial (después de México).
España está muy interesada en las Parcerías (Consorcios) Público Privadas -PPPs- y puede jugar un papel fundamental en estos grandes proyectos de infraestructura, como muestra, por ejemplo, el hecho de que nuestras empresas son líderes mundiales en concesiones de carreteras.
Los encuentros entre los respectivos Parlamentos también se han desarrollado desde la firma del PAE, así como entre los respectivos Poderes Judiciales.
por Rodolfo Nutzman A1 Instituto Cervantes

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