LEYENDA
Relación de acontecimientos extraordinarios y admirables que parecen imaginarios más que verdaderos.
Relatos que evocan un pasado mítico. Acaban incorporándose a la memoria de cualquier pueblo que, lejos de cuestionarse su veracidad, los asume como ejemplos de moralidad y pasan a formar parte de su cultura.
LOS AMANTES DE TERUEL
Teruel, ciudad española, capital de la provincia del mismo nombre, situada al noroeste de la Península Ibérica.
Los relatos ocurrieron en la Edad Media, tienen algo de Romeo y Julieta y describe un cuarteto amoroso.
Diego Marcilla e Isabel de Segura vivían en Teruel, crecieron juntos, había también Elena, la prima de Isabel y don Fernando de Gamboa, un noble caballero. Diego era pobre e Isabel pertenecía a una de las familias más ricas de la ciudad. Se enamoraran cuando jóvenes.
Elena, la prima se enamoró de Diego desde que lo conoció y pasaba todo el tiempo pensando en algo para separarlos. Don Fernando amaba a Isabel pero no era correspondido por ella.
Un bello día, la prima escribió una carta de amor imitando la escritura de Isabel y la envió a don Fernando.
Diego y don Fernando se presentaron en casa de Isabel al mismo tiempo y dijeraon a su padre: conoces la nobleza de mi apellido y las riquezas de mi familia, ha dicho don Fernando y hace mucho tiempo que amo a tu hija. Diego dijo: no soy noble y tampoco rico, pero desde niño amo a Isabel. Estoy seguro que soy correspondido, puedo ganar prestigio y riquezas en las guerras y quiero casarme con tu hija. Solo necesito tiempo.
El padre de Isabel, el Señor Segura, le concedió un plazo de tres años y tres días para que volviese con prestigio y riquezas.
Diego se alistó como soldado y su fama fue creciendo, su prestigio ya era muy importante pero no volvió dentro del plazo.
Isabel aceptó la mano de don Fernando y dos horas después de las bodas Diego llegó y se escondió debajo de la cama de los novios.
Después que los novios se dispusieron a acostarse, Diego tomó una de las manos de Isabel y ella, reconociendo que aquella era la mano de Diego, dijo a don Fernando que necesitaba tomar unas medicinas que había dejado en el piso inferior.
Cuando estaban solos, Diego cayó de rodillas ante ella y le recordó su amor. Pero, Isabel dijo: ahora estoy casada y no puedes esperar nada de mí.
Diego sentía tanto dolor en su pecho que cayó en el suelo como herido por un rayo. Fue terrible para Isabel ver morir a su amado.
El día siguiente, fue enorme la sorpresa de todos los habitantes de la ciudad y todos comentaban la mala suerte de Diego.
Durante la misa, Isabel se acercó al ataúd de Diego y le dio un beso en los labios.
Cuando la quisieron levantar se dieron cuenta de que Isabel también había muerto de repente.
Don Fernando dijo: – Dios no pudo unirlos en la vida, pero los ha unido en la muerte.
Descansan juntos los cuerpos de Diego Marcilla e Isabel Segura, a los que la leyenda llamó desde entonces los amantes de Teruel.
adaptado de GOMEZ, Jesús - LEYENDAS TRADICIONALES ESPAÑOLAS, Editorial Espasa Calpe S.A.
sugerido por Geraldo Dias Figueiredo (B1.3)


No hay comentarios.:
Publicar un comentario